Las reinas del Dakar desembarcan en Zaragoza
Mobility City reúne una colección única de motos que explican la historia del rally más duro del mundo desde una mirada española
Hay máquinas que van más allá de su mecánica. Motos que no solo sirven para conducir, sino que encapsulan aventuras, riesgo y una forma de entender la vida. Eso es exactamente lo que propone “Reinas del desierto”, la exposición que convierte Zaragoza en parada obligatoria para cualquier aficionado al Dakar… y, en realidad, para cualquiera que entienda la moto como algo más que un medio de transporte.
Ubicada en el Puente Zaha Hadid y abierta hasta junio, la muestra reúne 25 motos del Rally Dakar pilotadas por españoles entre 1982 y 2025. Una cifra que puede parecer redonda, pero que esconde una complejidad enorme: reunir estas piezas, muchas de ellas dispersas y con un valor histórico incalculable, ha sido un trabajo casi de arqueología del motor liderado por Pep Vila junto a PROmotor Les Comes Special Events.

El resultado es un recorrido que funciona como una cápsula del tiempo. Porque el Dakar no siempre ha sido como lo conocemos hoy. África, Sudamérica y Arabia Saudí marcan tres etapas muy distintas, tanto en lo técnico como en lo humano. Y eso se percibe con claridad al observar las motos: depósitos gigantes, soluciones improvisadas en los inicios, evolución en suspensiones y navegación… todo habla de adaptación constante a uno de los entornos más hostiles del planeta.
Al pasear entre ellas, uno no puede evitar imaginar lo que supone conducir en esas condiciones. Jornadas interminables, calor extremo, navegación al límite y la necesidad de mantener la cabeza fría cuando todo invita al error. Cada moto expuesta es, en realidad, el reflejo de su piloto.

Y ahí España tiene mucho que decir. La exposición pone en valor una trayectoria brillante, con nombres que forman parte de la historia del rally Dakar. Desde los pioneros como Juan Porcar o Arturo Casanova, hasta figuras clave como Marc Coma, Gerard Farrés o Joan Barreda. Sin olvidar a Laia Sanz, cuyo noveno puesto absoluto sigue siendo una de las gestas más impactantes del Dakar moderno.
Entre las piezas más especiales destaca la moto con la que Nani Roma logró en 2004 la primera victoria española en motos, un momento que cambió la percepción de nuestro país dentro del rally. A su lado, las cinco monturas con las que Marc Coma dominó el Dakar recuerdan una era de hegemonía difícil de repetir. Son motos que no solo ganaron, sino que marcaron una época.

La inauguración reunió precisamente a muchos de estos protagonistas, en un encuentro que sirvió para poner voz a las máquinas. Historias de supervivencia, decisiones críticas y evolución tecnológica que después continuaron en una mesa redonda donde se analizó cómo ha cambiado la carrera… y cómo ha cambiado también la forma de afrontarla.
Porque si algo deja claro “Reinas del desierto” es que el Dakar ha evolucionado, sí, pero sin perder su esencia. Hoy las motos son más avanzadas, más seguras y más eficientes, pero el desafío sigue siendo brutal. Sigue siendo una prueba donde no basta con ser rápido: hay que saber leer el terreno, gestionar el cansancio y, sobre todo, mantener la cabeza cuando el desierto aprieta.

Para el visitante, la experiencia va más allá de lo visual. Es fácil detenerse frente a cada moto y tratar de reconstruir su historia, imaginar la etapa, el polvo, la tensión. Entender que detrás de cada dorsal hay mucho más que una clasificación.
Por eso esta exposición tiene algo especial. No solo muestra motos, explica una forma de entender la aventura. Y lo hace desde una perspectiva muy cercana, poniendo en valor el peso del motociclismo español en el Dakar.

Al salir, queda una sensación clara: estas motos no deberían quedarse solo en vitrinas. Siguen transmitiendo demasiado como para quedarse quietas. Y quién sabe, porque viendo lo que representan, sería un lujo poder tener algún modelo en el Adventure Experience.