La nueva trail de KOVE sorprende por su agilidad, el refinamiento del motor y una relación peso-potencia difícil de encontrar en su categoría

FIRMA: JOSEP RIPOLL

Vaya por delante que acabo de cambiar mi maxitrail alemana por la Kove 800 X GT. La Esperaba con ganas. No en vano me fui al salón EICMA e Milán en noviembre para verla en directo. Y la espera ha merecido la pena. Así que tampoco me he podido negar cuendo los amigos de adventure experience me pidieron que explicaran mis primeras sensaciones. Esta es la historia.

Las primeras sensaciones tras los primeros 400 kilómetros con la KOVE 800 X GT dejan claro cuál es su principal argumento: la ligereza. Desde el primer momento transmite la sensación de estar ante una moto mucho más liviana de lo que indican sus cifras, algo que se traduce en una conducción muy intuitiva y fácil. El tacto del acelerador resulta especialmente acertado, con una respuesta precisa y natural, mientras que el cambio destaca por su suavidad y precisión en cada inserción. Todo en conjunto genera una sensación de confianza inmediata, incluso para quienes no estén acostumbrados a motos trail de media-alta cilindrada.

Durante el rodaje, sin superar las 4.000 rpm para garantizar un correcto asentamiento mecánico, el motor ya deja entrever gran parte de su potencial. En el modo Comfort la respuesta es progresiva y dócil, ideal para una utilización relajada o urbana, aunque al mismo tiempo sorprende por la rapidez con la que sube de vueltas y por una entrega lineal y muy agradable. No hay brusquedades ni reacciones secas. Todo sucede de manera fluida, permitiendo disfrutar de la conducción desde los primeros kilómetros.

Una vez fuera de la ciudad y en carreteras reviradas es donde realmente aparece la personalidad de esta KOVE. La entrada en curva es rápida y natural, con una agilidad impropia de una trail GT. Cambia de dirección con facilidad y transmite estabilidad incluso cuando el ritmo aumenta. Además, permite abrir gas con confianza a la salida de las curvas, enlazando un viraje con otro con una soltura notable. En este escenario el conjunto ciclo-motor funciona de manera muy equilibrada y deja claro que el peso contenido de 195 kilos es una de sus grandes virtudes.

El motor de origen KTM encaja perfectamente con el planteamiento de la moto. Tiene carácter y empuje, pero al mismo tiempo se muestra refinado y aprovechable. El sonido del escape está bien conseguido, presente pero sin resultar molesto, aportando una sensación deportiva sin caer en excesos. En marcha, el buen comportamiento dinámico hace que prácticamente se olvide cualquier rumor mecánico. Sí aparecen algunas vibraciones en las manetas, aunque no llegan a ser incómodas y se perciben más como un detalle mejorable que como un problema real.

Otro de los elementos destacados es el quickshifter, que permite subir y bajar marchas de manera rápida y cómoda. Su funcionamiento es correcto y contribuye a reforzar el carácter dinámico de la moto, aunque todavía tiene margen de mejora en cuanto a suavidad y refinamiento en determinadas transiciones.

En el apartado de frenos, la KOVE cumple correctamente, aunque aquí sí aparece uno de los aspectos donde podría evolucionar más claramente. La frenada es efectiva y segura, especialmente una vez se rueda con cierta carga sobre el tren delantero, pero se echa en falta un poco más de mordiente inicial y tacto en frenadas exigentes. La incorporación de pinzas radiales como las de la versión X Pro supondría un salto importante en calidad percibida y prestaciones.

La electrónica y el equipamiento también forman parte del atractivo de esta 800 X GT, aunque la instrumentación necesita una puesta a punto más cuidada. La pantalla ofrece información abundante, pero la navegación por los menús no resulta todo lo intuitiva que debería y todavía faltan detalles importantes como una configuración completa en castellano. Son pequeños aspectos que no empañan la experiencia general, pero sí marcan diferencias en un segmento cada vez más competitivo.

En el día a día también aparecen otros detalles susceptibles de mejora. El asiento resulta algo duro tras muchos kilómetros y agradecería un mullido más generoso para aumentar el confort en viajes largos. Tampoco estaría de más reducir ligeramente las vibraciones y afinar todavía más el quickshifter. Son aspectos relativamente menores si se tiene en cuenta el conjunto que ofrece la moto y, sobre todo, su posicionamiento en el mercado.

Porque precisamente ahí es donde la KOVE 800 X GT golpea con fuerza. Su combinación de 94 CV, 195 kilos y un equipamiento electrónico completo la convierten en una propuesta muy singular dentro del segmento trail GT. Hay motos similares, pero pocas ofrecen este equilibrio entre ligereza, prestaciones y precio competitivo. A ello se suma el respaldo de Motor Bordoy, un factor que aporta tranquilidad y confianza a los usuarios en una marca todavía emergente en nuestro mercado.

A nivel estético, la KOVE apuesta por un diseño limpio y funcional, sin artificios innecesarios. Sus líneas son modernas pero prácticas, transmitiendo una imagen atractiva sin caer en excesos visuales. Y precisamente esa sencillez coherente con el conjunto parece resumir bien la filosofía de una moto que, puliendo algunos detalles como los frenos, la instrumentación o el confort del asiento, tiene argumentos más que suficientes para convertirse en una de las grandes referencias entre las trail GT de media cilindrada.