Los moteros tienen menos ansiedad, son más creativos y resuelven mejor los problemas
Una investigación impulsada por AMV y la Universidad de Murcia concluye que los usuarios de moto destacan en agilidad mental, gestión emocional y empatía frente a los no motoristas
Quienes forman parte del mundo de la moto suelen defender que conducir sobre dos ruedas es mucho más que una forma de desplazarse. Hablan de libertad, de concentración, de compañerismo y de una manera diferente de entender la carretera. Ahora, un estudio científico aporta datos que respaldan parte de esa percepción.
AMV, compañía especializada en seguros de moto, ha presentado una investigación desarrollada junto al Servicio de Psicología Aplicada de la Universidad de Murcia que concluye que los motoristas obtienen mejores resultados que los no motoristas en aspectos relacionados con la creatividad, la resolución de problemas, la gestión del estrés y la empatía.
El trabajo, realizado mediante nueve pruebas neuropsicológicas y diferentes mediciones fisiológicas, analizó el comportamiento de ambos grupos para identificar posibles diferencias cognitivas y emocionales.

Más rápidos y eficaces ante los problemas
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la capacidad de resolución de problemas. Los motoristas mostraron un 11,8% más de agilidad mental y un 12,6% más de rapidez procesando información. Además, planificaban mejor las tareas necesarias para alcanzar un objetivo y cometían hasta un 36,5% menos de errores durante el proceso.
Según los investigadores, estos resultados podrían estar relacionados con las exigencias que implica conducir una moto. La necesidad de anticipar riesgos, interpretar constantemente el entorno y tomar decisiones rápidas obliga al cerebro a mantenerse activo de forma permanente.
La creatividad también apareció como uno de los puntos fuertes del colectivo motero. Los participantes que utilizaban la moto de forma habitual obtuvieron puntuaciones un 48,3% superiores en las pruebas destinadas a medir la capacidad para generar ideas alternativas y encontrar soluciones novedosas.
Desde AMV consideran que estos datos reflejan habilidades que trascienden la propia conducción.
“En AMV llevamos más de 50 años entendiendo las necesidades de los moteros. Con este estudio hemos querido meternos en su ‘casco’, literalmente, y demostrar algo que ya intuíamos: que el hecho de montar en moto te hace desarrollar más (y mejor) ciertas habilidades que no solo afectan a la conducción, sino a la vida en general”, explica Audrey Pujol, directora de Comunicación y Marketing de AMV España y Francia.

Menos ansiedad y mejor gestión del estrés
Más allá de las capacidades cognitivas, la investigación también detectó diferencias muy relevantes en el plano emocional.
Los motoristas presentaron un 55% menos de tendencia a experimentar ansiedad y un 45% menos de estrés que los participantes no motoristas. Unos resultados especialmente interesantes en un momento en el que los problemas relacionados con la salud mental tienen cada vez más peso en la sociedad.
Las conclusiones psicológicas se vieron reforzadas por las mediciones fisiológicas realizadas durante las pruebas.
“El grupo de no motoristas presentó una activación fisiológica más elevada, lo que es coherente con el patrón de mayor ansiedad y estrés observado en este grupo en las pruebas emocionales”, señala Bruno Ribeiro, profesor del Área de Psicología y miembro del grupo investigador de Genoarquitectura Funcional de la Universidad de Murcia.

El compañerismo motero también tiene base científica
Quien haya viajado en moto sabe que existe una conexión especial entre usuarios. Desde un saludo en carretera hasta la ayuda espontánea ante una avería o una incidencia, el compañerismo forma parte de la cultura motera.
El estudio también encontró diferencias significativas en este aspecto. Los motoristas obtuvieron puntuaciones un 15% superiores en capacidad empática y fueron capaces de interpretar estados emocionales y mentales de otras personas un 24% mejor que los no motoristas.
Esta mayor sensibilidad social apareció de forma consistente en las distintas pruebas realizadas por el equipo investigador.
“Cada prueba aporta información específica sobre áreas concretas del funcionamiento psicológico, cognitivo y fisiológico, pero la lectura global de los resultados muestra dos tendencias marcadas que se diferencian en ambos grupos”, apunta Antonio Roibás, director médico de RX2, centro especializado en Medicina Deportiva donde se llevaron a cabo las pruebas.

Una investigación que refuerza el valor de la moto
Para Adventure Experience, donde la moto se entiende como una herramienta para descubrir nuevos destinos, afrontar desafíos y vivir experiencias, resulta especialmente interesante comprobar cómo la conducción puede influir también en aspectos relacionados con la capacidad de adaptación y el bienestar emocional.
La investigación utilizó herramientas reconocidas internacionalmente para evaluar ansiedad, estrés, empatía, creatividad, atención, planificación y flexibilidad cognitiva. Los resultados dibujan un patrón claro: los usuarios habituales de motocicleta destacan por una mejor capacidad de respuesta ante situaciones complejas y por una gestión emocional más equilibrada.
Unas conclusiones que invitan a mirar la moto desde una perspectiva diferente. Más allá de la aventura, los viajes o la pasión por las dos ruedas, parece que las experiencias acumuladas kilómetro tras kilómetro también dejan huella en la forma de pensar, reaccionar y relacionarse con los demás.