La futura Himalayan de dos cilindros ya rueda prácticamente sin camuflaje. Más potencia, mejor capacidad viajera y un enfoque más asfáltico para competir en la liga media-alta adventure.

Royal Enfield lleva tiempo construyendo algo más que una sucesora de la Himalayan 450. Las últimas unidades fotografiadas en Europa y el prototipo mostrado recientemente en Brasil dejan poco margen para la duda: la futura Royal Enfield Himalayan 750 está muy cerca de producción y será la moto con la que la marca india entrará de lleno en el segmento de las trail bicilíndricas de viaje.

A falta de confirmación oficial de la denominación y de su ficha definitiva, lo que se ve ya no es una mula de desarrollo. La carrocería, la óptica LED, el depósito, el cuadro de instrumentos, las defensas, el soporte de equipaje y buena parte de los mandos parecen propios de una moto preparada para llegar al concesionario. Su presentación global apunta a EICMA 2026, aunque Royal Enfield todavía no ha anunciado fecha ni especificaciones.

Una Himalayan para viajar lejos, no para sustituir a la 450

La clave está en no interpretar esta moto como una Himalayan 450 agrandada. La 450 mantiene una personalidad más ligera, más sencilla y más cercana al trail auténtico, con rueda delantera de 21 pulgadas y voluntad de salir de la carretera sin demasiados miramientos.

La futura Himalayan 750 cambia el planteamiento. Sus llantas de 19 pulgadas delante y 17 detrás, vistas tanto en configuración de radios como de aleación, hablan de una trail orientada a enlazar muchos kilómetros, viajar con maletas y moverse con seguridad por pistas rápidas. Una fórmula más cercana a una adventure-touring que a una enduro civilizada.

Es, en definitiva, la Royal Enfield para quien hoy disfruta del carácter de la Himalayan pero necesita más reserva de motor al viajar en pareja, afrontar una etapa de autovía cargado o mantener cruceros cómodos sin exprimir la mecánica. Un hueco muy lógico entre la Himalayan 450 y las bicilíndricas medias europeas y japonesas.

Un nuevo bicilíndrico, no el 650 conocido sin más

El elemento decisivo será su motor. Todas las informaciones coinciden en que Royal Enfield trabaja sobre la arquitectura de su actual bicilíndrico de 648 cc, refrigerado por aire y aceite, pero con una cilindrada próxima a los 750 cc. El bloque mantiene el aspecto clásico de la familia 650, aunque en las imágenes se aprecian cárteres y dimensiones diferentes.

La cifra de potencia todavía no es oficial. Las estimaciones más repetidas sitúan el resultado entre 55 y 60 CV, frente a los 47-48 CV de las actuales Royal Enfield 650. También se espera un par superior a los 60 Nm, con entrega contundente a bajo y medio régimen, que es donde realmente debe demostrar su valor una moto de este tipo.

No parece que Royal Enfield busque una cifra espectacular ni una rival directa de las trail de 90 CV. Su apuesta tiene más sentido: ofrecer un motor con más empuje que el actual 650, carácter mecánico y capacidad para viajar de verdad sin traicionar una de las virtudes de la marca, su accesibilidad.

La transmisión será previsiblemente de seis velocidades y el escape, elevado y en una sola salida lateral, confirma que el diseño sigue contemplando el uso por caminos. Aunque no conviene confundir una buena altura libre con una moto pensada para castigarla en una trialera.

Más equipada y, por primera vez, con control de crucero

Otra de las grandes novedades será la electrónica. El prototipo deja ver una instrumentación TFT redonda, similar en concepto a la de la Himalayan 450, con conectividad y navegación Tripper. También se identifican mandos específicos para los modos de conducción y, sobre todo, para el control de crucero, una incorporación inédita en una Royal Enfield de este planteamiento.

El acelerador electrónico, los modos de conducción, el ABS desconectable y el control de tracción regulable parecen formar parte del paquete. A ello se sumaría iluminación LED, pantalla regulable, manetas ajustables y una ergonomía claramente diseñada para muchas horas de asiento.

No son detalles menores. Royal Enfield ha crecido precisamente gracias a motos con mucha personalidad y poco artificio, pero una trail de viaje de este nivel necesita resolver bien aspectos como la comodidad, la autonomía, el equipaje y la seguridad. La Himalayan 750 será una prueba importante de hasta qué punto la marca es capaz de dar ese salto sin perder su esencia.

Parte ciclo más seria para soportar carga y carretera

Las imágenes también muestran una plataforma nueva, con chasis tubular específico, subchasis preparado para montar maletas y una parte ciclo más ambiciosa que la de cualquier Himalayan anterior. Delante se espera una horquilla invertida regulable; detrás, un monoamortiguador con bieletas y ajuste remoto de precarga, una solución especialmente útil cuando se alterna conducción en solitario, pasajero y equipaje.

El doble disco delantero, probablemente con pinzas ByBre, es otra declaración de intenciones. No era imprescindible para vender una Royal Enfield, pero sí para dar confianza a una moto que, por cilindrada y uso previsto, podrá circular rápido y cargada. El neumático mixto y las llantas de radios sin cámara vistas en algunas unidades refuerzan su vocación viajera, mientras que la versión con llantas de aleación podría convertirse en la alternativa más asequible y rutera.

El precio será la gran batalla

Su posible posicionamiento es especialmente interesante para Europa. La Himalayan 750 tendrá frente a sí motos tan consolidadas como la Kawasaki Versys 650, Suzuki V-Strom 650, Moto Morini X-Cape 700 o Norton Atlas. No podrá competir con todas en potencia ni probablemente en tecnología, pero sí puede hacerlo en diseño, personalidad, sencillez mecánica y precio.

Ahí estará buena parte de su éxito. Si Royal Enfield consigue mantener una diferencia clara frente a las trail bicilíndricas más equipadas, tendrá una moto con mucho sentido para quien busca viajar sin entrar en la escalada de peso, potencia y precio de las maxitrail.

La gran incógnita es el peso final. Entre el bicilíndrico, el doble disco, la electrónica, una parte ciclo más robusta y el equipamiento viajero, será difícil que se mantenga ligera. Y ese será su aspecto más mejorable antes incluso de conocerla: una Himalayan 750 puede ser una excelente compañera de rutas y viajes, pero no debería perder por el camino esa facilidad de uso que hizo atractivas a las primeras Himalayan.

FOTOS: MCN