El sonido también forma parte de la aventura
Honda trabaja la personalidad acústica de cada moto desde el propio motor, una filosofía que cobra especial sentido en modelos adventure como la Africa Twin y la Transalp
Pulsamos el botón de arranque antes de comenzar una ruta y la moto empieza a hablarnos. Antes incluso de engranar primera ya recibimos información a través de las vibraciones, el ralentí y el sonido que llega desde el motor. En una moto adventure, donde una jornada puede comenzar sobre asfalto y terminar varias horas después recorriendo una pista, esa personalidad mecánica forma parte de la experiencia.
Honda lleva años trabajando precisamente en ese terreno. El sonido de sus motocicletas no se plantea como un elemento añadido al final del desarrollo, sino como una característica que empieza a definirse desde las primeras decisiones sobre el motor. Combustión, admisión, distribución y escape forman parte de un mismo proceso cuyo objetivo es que cada modelo tenga una voz reconocible.
Una filosofía que encaja especialmente bien con motos como la Africa Twin y la XL750 Transalp. Las dos representan diferentes maneras de entender la aventura dentro del catálogo de Honda y necesitan transmitir personalidad desde el momento en que ponemos el motor en marcha.

El sonido nace dentro del motor
Tatsumi-san, especialista de Honda en NVH —ruido, vibraciones y refinamiento dinámico—, explica que uno de los conceptos fundamentales es la denominada “sensación de pulso”. Su origen está en la propia combustión y condiciona posteriormente aquello que percibimos al acelerar.
Por eso Honda comienza a trabajar el sonido mucho antes de llegar al sistema de escape. Cuando los ingenieros estudian parámetros como el avance del encendido o la distribución de las válvulas ya están modificando, indirectamente, la personalidad acústica del futuro modelo.
El escape llega después y su misión resulta algo diferente de lo que solemos imaginar. Más que crear el sonido de una motocicleta, actúa seleccionando y eliminando determinadas frecuencias para destacar aquellas que mejor representan su carácter.
La propia Honda lo explica claramente: un escape puede reforzar un sonido que ya existe en la combustión, pero no generar un ritmo completamente nuevo.
La Transalp tiene su propia voz
La XL750 Transalp representa uno de los mejores ejemplos de este trabajo. Comparte arquitectura mecánica con la CB750 Hornet, pero ambas motos tienen objetivos muy diferentes.
Mientras la Hornet está orientada hacia una conducción más deportiva sobre asfalto, la Transalp busca versatilidad, facilidad de conducción y capacidad para continuar cuando termina la carretera. Precisamente por eso no tendría sentido que ambas ofrecieran exactamente las mismas sensaciones.
Durante el desarrollo de estos motores Honda trabajó con dos salidas de escape ajustadas a frecuencias distintas para generar una sensación pulsante a medida que aumenta el régimen. El objetivo consiste en conseguir que el sonido acompañe a la respuesta del motor y refuerce su personalidad cuando abrimos gas.

En una adventure este detalle adquiere especial relevancia. Al conducir de pie por una pista, acelerar a la salida de una curva o recuperar velocidad después de superar una zona más lenta, la conexión con el motor no llega únicamente a través de la potencia. También sentimos el pulso mecánico y escuchamos cómo cambia conforme suben las revoluciones.
La Transalp ya nos había demostrado precisamente esa capacidad para desenvolverse con naturalidad tanto por carretera como fuera de ella. Sus 208 kilos están bien repartidos, ofrece una posición cómoda para conducir de pie y permite disfrutar de pistas y caminos sin perder su facilidad de utilización cotidiana.
Africa Twin, el referente adventure de Honda
Dentro de esta misma filosofía aparece inevitablemente la Africa Twin, el gran referente adventure de la marca japonesa. Su presencia dentro de la gama ayuda a entender hasta qué punto Honda diferencia el carácter de cada una de sus motocicletas dependiendo del uso para el que han sido concebidas.
Una Africa Twin debe transmitir sensaciones diferentes a una naked o una deportiva. En una moto pensada para viajar y abandonar el asfalto, la relación entre acelerador, entrega de potencia, vibraciones y sonido forma parte de esa conexión que buscamos cuando llevamos varias horas sobre la moto.
Precisamente esa variedad obliga a los ingenieros a evitar una receta acústica común para toda la gama. Honda estudia cada modelo de forma independiente y analiza el sonido tanto desde la posición de quien conduce como desde el exterior. Frecuencia, volumen, respuesta al acelerador y pequeñas variaciones acústicas son algunos de los parámetros evaluados.

Cien configuraciones para encontrar un sonido
La dimensión de este trabajo puede resultar sorprendente. Durante el desarrollo de la CB750 Hornet, Honda llegó a probar cerca de un centenar de configuraciones diferentes únicamente para estudiar su comportamiento acústico.
La simulación informática permite reducir parte de ese proceso. Antes de fabricar determinados componentes, los ingenieros ya pueden anticipar digitalmente cómo se comportarán algunas frecuencias.
Pero el ordenador no toma la última decisión. Honda continúa confiando en la percepción humana porque una gráfica puede medir decibelios o frecuencias, pero resulta mucho más difícil traducir en números sensaciones como que un motor resulte agradable, contundente o emocionante cuando aceleramos.

Sin sonidos artificiales
La electrónica moderna permite modificar profundamente el comportamiento de una moto. Modos de conducción, gestión del acelerador electrónico o diferentes niveles de intervención pueden cambiar la respuesta del motor dependiendo del terreno.
Honda, sin embargo, asegura que no utiliza estos sistemas para fabricar artificialmente el sonido de sus motores.
La electrónica puede facilitar que accedamos a diferentes facetas de la personalidad mecánica, pero la voz continúa naciendo fundamentalmente de la combustión.
Una decisión especialmente interesante en un momento en el que las restricciones de ruido son cada vez mayores. El desafío ya no consiste en fabricar motos que suenen más, sino en conseguir que continúen teniendo personalidad aunque necesariamente sean más silenciosas.
Ese será también uno de los grandes retos para las futuras generaciones de motos adventure. Modelos como Africa Twin y Transalp deberán continuar transmitiendo carácter mientras las normativas acústicas y medioambientales sigan avanzando. Honda tiene una buena base trabajando el sonido desde dentro del motor; quizá el siguiente paso sea hacer todavía más perceptibles esas diferencias a bajo y medio régimen, justo donde una adventure pasa buena parte de su vida cuando dejamos atrás el asfalto.