Sergi y Roger empezaron Tragando Polvo, un podcast para dar voz a los pilotos que nunca salían en los focos. Poco más de un año después entrevistan a referentes del Dakar, compiten en raids y han creado su propia familia de pilotos amateurs.

El Dakar tiene una capacidad extraordinaria para monopolizarlo todo. Para el gran público, incluso para muchos aficionados a la moto, parece que en los rallies solo existen quienes llegan hasta Arabia Saudí. Pero detrás hay cientos de pilotos, carreras, fines de semana, furgonetas cargadas hasta arriba, horas preparando roadbooks y mucho dinero gastado simplemente por el placer de competir.

Precisamente de ahí nació Tragando Polvo. La idea fue de Sergi. Quería crear un espacio para dar visibilidad a esos pilotos de los que apenas hablaba nadie. Gente que competía, que tenía historias fantásticas que contar y que, sin embargo, parecía no existir porque nunca había disputado el Dakar. Aunque aquí su hermano Roger reclama una parte esencial de la paternidad del invento. «La idea fue del Sergi para dar visibilidad a los pilotos que no se conocían y que parecía que solo existían si hacían el Dakar. Pero ojo, que yo escogí el nombre», recuerda entre risas. Y el nombre, hay que reconocerlo, funciona.

Los dos hermanos grabaron el primer episodio de Tragando Polvo el 13 de abril de 2025, precisamente el día de su cumpleaños. Poco podían imaginar entonces hasta dónde iba a llegar aquello. Porque Tragando Polvo continúa siendo, en esencia, un proyecto de aficionados. Ni Sergi ni Roger se ganan la vida con el podcast. Tienen sus trabajos, sus obligaciones y sus vidas fuera de él. Pero basta seguir mínimamente el canal para imaginar la cantidad de horas que se esconden detrás de cada programa.

Sergi carga con buena parte del trabajo diario: edición, mensajes, preparación de entrevistas, organización del canal… Roger también prepara las conversaciones, pero además se ocupa de buscar motos y de buena parte de la logística necesaria cuando llega el momento de ir a competir. Y junto a ellos está Ivo, el tercer hombre del proyecto, pendiente del control de cámaras, recopilando información durante el Dakar y echando una mano con el merchandising. Todo bastante artesanal. Y probablemente ahí reside parte de su encanto.

De entrevistar pilotos a ponerse un dorsal

La historia podría haberse quedado ahí: dos hermanos aficionados a los rallies creando un podcast sobre aquello que les apasiona. Pero sucedió algo bastante más interesante. Decidieron correr. No porque de repente quisieran convertirse en pilotos profesionales ni porque el objetivo final tuviera que ser necesariamente el Dakar. Querían entender de verdad aquello de lo que estaban hablando. «Era una manera de vivir desde dentro todo lo que estábamos dando a conocer. Era muy importante saber los nervios y las velocidades a las que corrían los pilotos para hacernos una idea», explica Roger. La frase resume bastante bien la filosofía.

Hay una diferencia enorme entre preguntar a alguien cómo se siente esperando la salida de una especial y estar tú mismo allí con el casco puesto, mirando el roadbook y preguntándote si dentro de diez kilómetros vas a encontrar correctamente el siguiente waypoint. Sergi ha dado ese paso y compite en raids, entrando también en pruebas del Campeonato de España. Tragando Polvo ha pasado así de observar el rally desde detrás de una cámara a mancharse literalmente con el mismo polvo que sus invitados. Y de ahí nació otra derivada todavía más interesante.

Focary Team

Alrededor del podcast se había ido formando una comunidad. Pero Sergi y Roger detectaron otro problema muy parecido al que había provocado el nacimiento del programa: muchos pilotos amateurs querían correr pero no tenían equipo, estructura ni capacidad económica para asumir lo que supone disponer de una asistencia propia. La respuesta fue crear el Focary Team.

Lo que inicialmente podía parecer una extensión simpática del podcast se ha convertido en algo bastante más serio. Hoy son más de diez pilotos amateurs compitiendo bajo sus carpas. No es un equipo oficial de fábrica. No pretende serlo. Es prácticamente lo contrario: una pequeña escudería creada para que gente normal pueda correr con una mínima estructura y sentirse parte de algo.

Y seguramente esa sea una de las claves para entender por qué Tragando Polvo empieza a generar una comunidad tan fiel. No hablan del Adventure desde fuera. Lo viven.

Los grandes empiezan a llamar a la puerta

La paradoja es fantástica. Un programa nacido para entrevistar a aquellos que no tenían visibilidad ha acabado convirtiéndose en un lugar por el que empiezan a pasar algunos de los nombres más conocidos del off-road español. Por sus micrófonos han desfilado pilotos, aventureros y personajes estrechamente relacionados con el rally raid y el Dakar. Nombres como Iván Cervantes, Jordi Viladoms, Gerard Farrés, Lorenzo Santolino, Pol Pinyol, Marc Calmet o Arnau Lledó, entre otros. Viladoms, por ejemplo, repasó allí su trayectoria como piloto y su posterior etapa al frente de la estructura deportiva de KTM. Y ese tipo de invitados marca un punto de inflexión.

Porque al principio uno persigue al invitado. Después llega un momento en que el invitado ya sabe quién eres. Tragando Polvo parece estar entrando en esa segunda fase. Pero sería un error medir su crecimiento únicamente contando suscriptores, reproducciones o nombres conocidos. Lo realmente interesante es la relación que están construyendo con quienes los siguen. Hay gente que ve el programa, gente que se acerca a conocerlos y gente que ha terminado poniéndose un dorsal bajo las mismas carpas. Eso vale bastante más que un simple número de seguidores.

Que no pierdan el polvo por el camino

Personalmente, ese es el Tragando Polvo que me interesa. No tanto otro podcast dedicado al mundo de la moto —porque de esos existen unos cuantos— como la historia de dos hermanos que empezaron entrevistando a pilotos desconocidos desde el otro lado de la mesa y poco después decidieron comprobar por sí mismos todo aquello que les estaban contando.

Han creado audiencia, han ganado relevancia, empiezan a tener invitados de primer nivel y, casi sin darse cuenta, también han creado una pequeña escudería. Seguramente llegarán más seguidores, mejores invitados y también marcas interesadas en entrar en el proyecto. Será la consecuencia lógica de crecer. El reto será no profesionalizar tanto Tragando Polvo que termine perdiendo precisamente aquello que lo está haciendo diferente.

Porque posiblemente su mayor activo no sea quién se sienta delante del micrófono. Son las horas que tres aficionados dedican a un proyecto del que no viven, las motos cargadas para ir a correr el fin de semana y esas más de diez personas que ahora pueden levantar la vista en el paddock y encontrar una carpa bajo la que sentirse parte de un equipo. Todo empezó queriendo contar las historias de quienes nunca llegaban al Dakar. Y resulta que por el camino han acabado creando la suya propia.