Una caída en mitad de una pista puede dejarnos a muchos kilómetros de la ayuda sanitaria. Participamos en una formación de RescueLife para aprender qué podemos hacer durante esos primeros minutos en los que unas nociones básicas de primeros auxilios pueden resultar decisivas.

Hace un tiempo me encontré en una situación que probablemente muchos de los que practicamos trail o viajamos en moto hemos imaginado alguna vez. Estábamos siete personas en mitad de la montaña cuando sufrimos una situación de emergencia y, de repente, apareció una pregunta tan sencilla como inquietante: ¿qué hacemos ahora?

Entre los siete no teníamos claro cómo debíamos actuar. Si podíamos mover al accidentado, si debíamos darle agua, qué podíamos tocar o, sencillamente, cuál debía ser el primer paso mientras esperábamos ayuda. Aquella experiencia me hizo tomar conciencia de algo que normalmente dejamos en segundo plano: nos preocupamos por llevar herramientas, reparar un pinchazo, disponer de GPS, teléfono, ropa técnica o protecciones, pero ¿estamos preparados para actuar si el problema no lo tiene la moto sino la persona que viaja a nuestro lado?

Por eso acabé realizando una formación de primeros auxilios y control de hemorragias de RescueBike, las formaciones para motoristas de RescueLife. Y este pasado sábado volví a participar en uno de sus cursos, esta vez celebrado en las instalaciones de Pau Travel Moto y específicamente enfocado al colectivo motorista.

Éramos 15 participantes y la filosofía del curso puede resumirse bastante bien en una de las ideas que RescueLife utiliza en su formación: “Tus manos salvan vidas”. No pretende convertir a nadie en sanitario, sino proporcionar conocimientos básicos para saber cómo reaccionar durante esos minutos que transcurren entre un accidente y la llegada de los servicios de emergencia. La presentación insiste precisamente en la importancia del denominado primer interviniente: muchas veces no será un médico, un enfermero o un bombero. Seremos nosotros. 

Saber qué hacer antes de que llegue el 112

La formación estuvo dirigida por el equipo de RescueLife, encabezado por Jorge, técnico en socorrismo y salvamento y bombero, acompañado por Judit, sanitaria; Cristina, enfermera; Pau, bombero; y Emma, actualmente preparando oposiciones a bombera.

Una de las primeras enseñanzas es tan sencilla como importante: antes de intentar hacer cualquier cosa hay que seguir un orden. El conocido protocolo PAS: Proteger, Alertar y Socorrer. Primero debemos evitar generar otro accidente y protegernos nosotros, el entorno y la víctima; después avisar al 112, intentando facilitar una ubicación lo más precisa posible y explicar el número y estado de las víctimas; finalmente, socorrer siguiendo las indicaciones recibidas y aplicando los primeros auxilios que conozcamos. 

En carretera parece evidente, pero trasladémoslo a una pista perdida en la montaña. Puede que una ambulancia no pueda llegar directamente hasta nosotros, que la cobertura sea complicada o que localizar exactamente el lugar del accidente sea mucho más difícil. Es precisamente en ese escenario donde tener unos conocimientos básicos adquiere todavía más sentido.

Durante la formación practicamos cómo valorar si una persona responde y respira, cómo abrir la vía aérea, cómo colocar a un accidentado en posición lateral de seguridad (PLS) cuando corresponda y cómo realizar una reanimación cardiopulmonar sobre un maniquí. También aprendimos a utilizar un desfibrilador externo automatizado (DEA), un aparato diseñado para guiar al propio usuario durante su utilización. La formación de RescueLife recalca que estos dispositivos pueden ser utilizados por cualquier persona siguiendo sus instrucciones. 

Una hemorragia cambia todas las prioridades

Probablemente la parte que más nos llamó la atención fue la dedicada al control de hemorragias.

Cuando vemos sangre es fácil bloquearse, pero aquí aprendimos que saber reaccionar rápidamente puede resultar fundamental. RescueLife sitúa las hemorragias graves entre las grandes emergencias tiempo-dependientes y considera el control de una hemorragia masiva una prioridad en un paciente traumático. 

Y aquí la teoría dio paso rápidamente a la práctica.

Aprendimos a realizar el empaquetamiento de una herida y ejercer presión para contener una hemorragia, además de conocer cuándo y cómo se utiliza un torniquete. En una hemorragia arterial grave localizada en una extremidad, la formación de RescueLife contempla el torniquete como elemento de primera opción; para determinadas heridas en zonas donde este no puede utilizarse, se trabaja mediante empaquetamiento y presión directa. 

Es una de esas cosas que explicadas sobre una pantalla pueden parecer sencillas, pero que cambian completamente cuando tienes que hacerlo tú mismo. Precisamente por eso resulta importante practicarlo antes de encontrarte ante una situación real.

El botiquín de moto necesita una actualización

Otra conclusión interesante tiene que ver con algo que muchos llevamos en nuestras motos: el botiquín.

Durante años hemos asociado un botiquín a desinfectantes, apósitos y material destinado principalmente a solucionar pequeñas heridas. Todo eso puede tener su utilidad, pero ante un traumatismo serio en mitad de la montaña nuestras necesidades pueden ser muy diferentes.

En RescueLife recomiendan llevar un IFAK (Individual First Aid Kit) con material orientado a intervenir ante situaciones más graves. Entre los elementos que trabajamos durante el curso se encuentran unas buenas tijeras de emergencia, material hemostático, un torniquete y un vendaje israelí o compresivo.

No se trata de llenar las maletas de material sanitario, sino de llevar unas pocas cosas que puedan resultar realmente útiles.

Pero aquí aparece una advertencia todavía más importante: comprar un IFAK no significa estar preparado.

Yo mismo llevo uno después de mi primera formación con RescueLife, pero precisamente el curso sirve para entender qué llevamos dentro y, sobre todo, cómo y cuándo utilizarlo. Un torniquete guardado en una bolsa que nunca hemos aprendido a colocar sirve de bastante poco cuando aparece una emergencia real.

Y lo mismo sucede a la inversa: hacer un curso y después no disponer del material necesario también limita enormemente nuestra capacidad de actuación.

Formación y material deben viajar juntos

Esta probablemente sea la principal conclusión que me llevo de la experiencia. No necesitamos convertirnos en sanitarios para salir en moto, pero sí podemos adquirir unas nociones básicas que nos permitan no quedarnos completamente bloqueados ante un accidente.

Especialmente quienes practicamos trail, enduro o mototurismo de aventura asumimos que una parte del atractivo consiste precisamente en alejarnos de las carreteras principales. Y esa libertad tiene una contrapartida: la ayuda puede tardar mucho más en llegar.

Sabemos cambiar una cámara, reparar provisionalmente una moto, interpretar un track o elegir neumáticos para off. Quizá deberíamos conceder la misma importancia a saber proteger un accidente, llamar correctamente al 112, reconocer una hemorragia grave, realizar una RCP o, simplemente, saber qué no debemos hacer.

RescueLife resume su filosofía hablando de “democratizar los primeros auxilios” y de crear comunidades capaces de ayudarse entre ellas. Para el mundo de la moto, y especialmente para quienes acostumbramos a perdernos por pistas y montañas, resulta difícil encontrar una definición mejor.

Habrá nuevas formaciones de RescueLife destinadas al colectivo motorista. Quien quiera conocer próximas convocatorias o ampliar información puede consultarlas directamente en RescueLife.

Porque probablemente nunca queramos tener que utilizar lo aprendido. Pero si algún día llega ese momento, mejor saber qué hacer.

¿Qué llevar en un IFAK para viajar en moto?

  • Tijeras de emergenci
  • Material hemostático
  • Torniquete homologado
  • Vendaje israelí/compresivo