Cappra, Cota y Enduro: la Montesa de campo se reúne en Terrassa
La exposición VIVA Montesa del MNACTEC recorre la historia de la marca con 80 motocicletas y un espacio especial dedicado a sus máquinas de motocross.
Montesa ayudó a escribir la historia de la moto de campo con tres nombres que todavía despiertan recuerdos entre los aficionados: Cappra, Cota y Enduro. Las primeras se hicieron un hueco en el motocross; las segundas convirtieron el trial en una de las grandes señas de identidad de la marca, y las Enduro llevaron su propuesta al todoterreno. Para quienes hoy disfrutan de una trail, acercarse a estas motos permite mirar atrás y entender otras formas de salir del asfalto, con máquinas que exigían implicación y dejaban buena parte del trabajo en manos del piloto.
Ese es un buen punto de partida para visitar VIVA Montesa, en el Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya, el MNACTEC de Terrassa. La muestra reúne 80 motocicletas con motivo del 80.º aniversario de la firma y permite seguir su evolución desde la carretera hasta la especialización en el trial.

Cappra: cuando Montesa también era motocross
Antes de que la imagen de Montesa quedara tan ligada al trial, las Cappra defendieron sus colores en los circuitos de motocross. La década de los setenta fue especialmente intensa: la Cappra 250 VR de 1973 dio paso a sucesivas evoluciones, entre ellas las VA y VB. La competición obligaba a mejorar y el catálogo reflejaba esa búsqueda constante de competitividad.
El Trofeo Montesa de 125 cc añadió otra dimensión: facilitar el acceso de los jóvenes a las carreras con la Cappra 125. Entre los pilotos que destacaron en aquella fórmula estuvo Toni Arcarons. La moto de campo también necesitaba cantera, una cuestión que sigue siendo relevante cuando hablamos de cómo acercar nuevos aficionados al off-road.

Cota y Enduro: dos maneras de entender el campo
La Cota 247, aparecida en 1968, se convirtió en una referencia de Montesa. El trial planteaba un desafío diferente al del cross: avanzar con precisión, encontrar agarre y superar obstáculos donde la velocidad dejaba de ser la prioridad. Su continuidad explica por qué el nombre Cota ha atravesado generaciones de motoristas.
Las Enduro abrieron otro camino. Las 360 H6 y H7 contribuyeron a popularizar el todoterreno y Carles Mas llevó a Montesa al título de campeón de España en 1979. Eran motos pensadas para una disciplina que combinaba recorrido y exigencia técnica, y hoy forman parte de la memoria de una época especialmente fértil del motociclismo español.
Conviene distinguir las tres familias: Cappra para motocross, Cota para trial y Enduro para todoterreno. Compartían fabricante y vocación de campo, pero respondían a necesidades diferentes. Mirarlas con ojos actuales permite apreciar cuánto condiciona el uso previsto el diseño de una motocicleta.

Un espacio especial para las motos de competición
La exposición incorpora una sección temporal de motocross con modelos originales de competición de los primeros años sesenta a mediados de los ochenta. Según el museo, es la primera vez que esa selección se presenta conjuntamente. Es uno de los principales motivos para la visita si lo que te atrae de Montesa es su historia fuera del asfalto.
El recorrido general incluye también A-45, Brío e Impala de la Colección Permanyer, además de motores, documentos y material gráfico. La figura de Pere Permanyer y la posterior colaboración con Honda ayudan a situar las motos en su contexto industrial. No todo se explica con una cilindrada o un resultado deportivo: detrás había decisiones empresariales que marcaron qué modelos podían seguir fabricándose.

Una parada para mirar las motos con otros ojos
La visita puede convertirse en una buena parada para quien quiera dedicar parte del fin de semana a la cultura de la moto. No hace falta haber conducido una Cappra ni dominar el trial para disfrutar observando depósitos, escapes, suspensiones o posiciones de conducción. Comparar soluciones de épocas distintas es, además, una manera entretenida de compartir la afición con alguien que todavía no la conoce.
VIVA Montesa se encuentra en el MNACTEC, en la rambla d’Ègara, 270, de Terrassa, y está anunciada como exposición de larga duración. Antes de desplazarse conviene consultar los horarios y las condiciones de acceso en la web del museo, especialmente si el interés se centra en el espacio temporal de motocross.
Conservar estas motos es necesario, pero el reto va más allá de reunirlas en una sala. Si queremos que una Cappra o una Enduro sigan significando algo para quienes no las vieron rodar, debemos explicar qué permitían hacer y por qué entusiasmaron a sus propietarios. La nostalgia reúne a una generación; contar bien esa historia puede despertar la curiosidad de la siguiente.
Más información: VIVA Montesa en el MNACTEC. Fuentes históricas: Montesa y Colección Permanyer.


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